KANSAS CITY -- Joakim Soria está viviendo su sueño.

Hace apenas dos años, el taponero de los Reales de Kansas City jugaba en la liga mexicana y solía soñar con lanzar en las mayores. ¿Como se sentiría ser uno de los mejores pitchers?

Ahora, es el cerrador de los Reales y la próxima semana viajará a Nueva York como miembro del equipo de estrellas de la Liga Americana.

"Es lo más importante que me ha pasado en la vida. Ya sabes, después de casarme con mi esposa", dijo el derecho mexicano con una sonrisa a flor de labios. "Estoy orgulloso de representar a mi equipo y mi ciudad, Kansas City. Me siento muy bien por eso".

Soria le pagó el viaje a sus padres desde México para que visiten Nueva York por primera vez.

"Creo que es el sueño de cualquier pelotero estar en las Grandes Ligas y en el Juego de Estrellas", dijo el lanzador de 24 años. "Esto es algo especial para mí. No hay muchos mexicanos en los Juegos de Estrellas. Estoy orgulloso de ser mexicano, y estoy orgulloso de representar a mi país".

Los Reales no tenían un relevista en el Juego de Estrellas desde 2003.

"Se lo merece", dijo el manager de los Reales, Trey Hillman. "Ha hecho cosas extraordinarias para ser un tipo que no lleva mucho tiempo en las mayores".

Soria, que tiene una recta de hasta 93 millas por hora y otros tres buenos lanzamientos, llegó al partido del jueves contra los Medias Blancas con 23 rescates en 25 oportunidades, y 1.58 de efectividad en 40 innings.

También suma 44 ponches y apenas nueve boletos en su segunda campaña en las mayores.

"Hasta ahora ha sido un gran año para mí", comentó el oriundo de Monclova. "Tengo que seguir mejorando y ayudar a mi equipo y disfrutar del juego. Sólo trato de hacer mi trabajo. No pienso (en las estadísticas) cuando estoy lanzando".

Louie Medina, uno de los asistentes del gerente general Dayton Moore, encontró a Soria en el béisbol mexicano y lo llevó a los Reales.

En su primera campaña en las mayores salvó 17 partidos, y ahora vuelan las comparaciones con Mariano Rivera, el legendario taponero panameño de los Yanquis de Nueva York.

"Tiene muchas de las mismas cualidades que he visto en otro taponero muy bueno en Nueva York", dijo Hillman. "Nunca pierde la compostura. Tiene una gran capacidad para dejar (el fracaso) a un lado y sacar ventaja en el conteo contra el próximo bateador".