NUEVA YORK -- Carlos Zambrano quería ser el abridor de la Liga Nacional en el Juego de Estrellas por cuestiones de amor propio y como un motivo de orgullo para sus Cachorros de Chicago.

Al final la asignación de abridor hecha por el manager Clint Hurdle fue para el también derecho Ben Sheets, de los Cerveceros de Milwaukee, y Zambrano no mostró atisbos de inconformidad.

"A Sheets lo considero como uno de los mejores pitchers en la Liga Nacional", dijo Zambrano. "Tengo un enorme respeto por él. Nos llevamos bien, aunque somos de equipos diferentes".

Sheets juega con un equipo que es rival directo de los Cachorros en la puja por el gallardete de la Central de la Nacional, pero la rivalidades pasan a segundo plano en el Juego de Estrellas al estar de por medio el determinar la ventaja de local en la Serie Mundial.

Actuales líderes de su división, los Cachorros confían que en octubre venidero pondrán fin a una sequía de 100 años sin campeonatos, así que cualquier cosa que ayude es más que bienvenida.

Zambrano, quien tiene récord de 10-3 con 2.84 de efectividad, será uno de los brazos extra en el equipo de Viejo Circuito que buscará obtener su primera victoria desde 1996 en el clásico de mitad de temporada.

Aparte de Zambrano, los otros lanzadores de fuste incluyen a Brandon Webb y el novato dominicano Edinson Vólquez.

"Quiero poner mi granito de arena para conseguir esa victoria. Tenemos los pitchers y los bateadores para hacerlo", dijo Zambrano.

Indicó que el bateo podría ser el factor que incline la balanza el martes: "La clave será batear. Estamos en la Liga Americana y va a ganar el que batee más".

Reconocido por su fogosidad y entusiasmo al lanzar, Zambrano dijo que gozará con la experiencia de subir a la lomita del Yankee Stadium, un parque como pocos, en el que ya tuvo una experiencia en un juego interligas.

"Recuerdo un ambiente como el de Wrigley Field (el estadio de los Cachorros), igualito ... La gente viene y se siente el sabor de béisbol. Se siente el deseo de jugar béisbol".