NUEVA YORK - El año pasado, el lanzador dominicano de los Rojos, Edinson Vólquez, quería salir del béisbol. Había sido bajado hasta Clase-A por los Rangers, y el panorama para un retorno a Grandes Ligas parecía bien negativo. Además de eso, Texas le puso una serie de reglas que para él eran para controlarlo, y todo eso fue suficiente como para el nativo de Barahona pensara volver a su país para siempre.

Desafortunadamente para los bateadores de la Liga Nacional, no lo hizo. En vez de eso, Vólquez se convirtió en uno de los mejores lanzadores del béisbol, y es candidato fuerte para el Cy Young de la Liga Nacional.

Llegó al Juego de Estrellas por primera vez en su carrera, y ha llegado lejos desde que estuvo en Bakersfield, Clase-A fuerte.

"Cuando uno es niño, sueña con esto", dijo Vólquez. "Sueñas con jugar en un Juego de Estrellas, ganar un Cy Young o ser jugador de Grandes Ligas. Esto es bien divertido. Esto ha sido un proceso. En Texas, querían que yo fuera perfecto. Es diferente en Cincinnati."

Vólquez firmó con los Rangers como adolescente e hizo su debut en Grandes Ligas con Texas en el 2005. Se pasó dos temporadas entre Triple-A y Grandes Ligas, hasta ser bajado a Bakersfield Clase-A luego de los entrenamientos del 2007, para trabajar en su cambio y arreglarse en sentido general. Fue cambiado a los Rojos por Josh Hamilton antes del inicio de la presente campaña.

"Lo que fue difícil para mí fue el hecho de que pensaba que iba a estar en Grandes Ligas, y de repente regreso a Clase A", dijo Vólquez. "Luego volví a las mayores y fui cambiado y no sabía qué iba a pasar."

"Creo que si en Texas me hubieran dado la oportunidad para empezar la temporada en la rotación, hubiese sido diferente. Creo que cuando tienes que jugar en liga menor por cinco meses y luego subir en septiembre, es más difícil."

Vólquez le da el crédito a su representante Len Strelitz por salvar su carrera. Cuando Vólquez lo llamó para quejarse sobre los Rangers y habló de darse por vencido, fue Strelitz que le dijo lo que tenía que hacer. Más que su representante, Strelitz era un buen amigo.

"Hablábamos por teléfono y él decía, 'no estoy contento, no quieren saber de mí, me voy para mi casa'", dijo Strelitz. "En su primer juego (En Bakersfield), lanzó cinco entradas, y en la quinta permitió par de hits, y luego hubo un batazo que se llevó el viento. Permitió cuatro carreras. De repente tu efectividad se dispara a nueva, estás en Clase-A, y hace un año estabas en Grandes Ligas. Tuvo que ser difícil. Pero él perseveró y vio la luz al final del túnel."

El representante cree que los Rangers asumieron una actitud equivocada con su cliente, pero está contento de que todo le haya salido bien a ambos equipos.

"Le impusieron una serie de reglas", recordó Strelitz. "Desde el corte de pelo hasta cómo usaba el uniforme y qué tan rápido salía del montículo. Fue un ambiente controlador. Texas no comprendía bien su personalidad. Algunas de sus costumbres les hicieron pensar a Texas que no tenía buen enfoque, pero no era así. Todo el mundo tiene su manera de demostrar sus emociones."

Las cosas son diferentes en Cincinnati. Vólquez puede ser Vólquez. Pero el dominicano también reconoce que ahora es más maduro y ha crecido como persona debido a ese proceso.

"(Los Rojos) me dieron confianza", dijo Vólquez. "Me dijeron, 'haz tu trabajo, diviértete en el montículo y haz todo a tu manera'. Eso es lo que estoy haciendo. Sólo salgo al terreno y me divierto. Estaba molesto cuando me bajaron. Fue difícil. Hice un ajuste y Clase-A fuerte. En septiembre, volví a Grandes Ligas. Ahora estoy aquí. Fue un camino bien largo."