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NUEVA YORK -- George Steinbrenner, quien devolvió a los Yankees de Nueva York a la cima del béisbol a fuerza de dinero y de bravuconerías, falleció el martes, una semana después de cumplir 80 años.

Steinbrenner sufrió un paro cardíaco y fue llevado al St. Joseph's Hospital de Tampa, Florida, donde murió a aproximadamente las 6.30 de la mañana, según le dijo un allegado a la AP. El informante pidió no ser identificado porque el club todavía no había hecho un anuncio formal.

"George fue 'el Jefe', de eso no hay dudas", comentó el legendario catcher yanqui Yogi Berra. "Armó equipos campeones y eso es algo que nadie puede negar. Fue una persona generosa, apasionada. Tuvimos nuestras diferencias con George, pero esas cosas pasan. En la última década nos hicimos grandes amigos. Me va a hacer mucha falta".

En 37 temporadas y fracción como dueño de los Yankees, la novena ganó siete veces la serie mundial, 11 la Liga Americana y 16 el banderín de la división este de esa liga.

"Será por siempre un yanqui, igual que Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Yogi Berra, Whitey Ford y todas las otras leyendas Yankees", expresó el comisionado Bud Selig. "Si bien tuvimos discrepancias a lo largo de los años, eso nunca interfirió con nuestra amistad".

Steinbrenner revolucionó el club --y el deporte mismo-- al lanzar una cadena televisiva propia y una compañía de productos alimenticios para el estadio. Forbes calcula que el equipo tiene un valor de 1.600 millones de dólares, que es superado solo por el del Manchester United (1.800 millones) y los Dallas Cowboys (1.650 millones de dólares).

"Fue una persona increíble y caritativa", dijo su familia en un comunicado. "Un visionario y un gigante en el mundo de los deportes. Tomó una institución grande pero en declive, y la convirtió de nuevo en un campeón".

Steinbrenner estaba delicado de salud desde hacía años y realizaba pocas presentaciones públicas. Visitó solo cuatro veces el nuevo estadio de los Yankees, inaugurado en el 2009.

"Estaba muy emocionado", declaró Hal Steinbrenner, quien sucedió a su padre como gerente general del equipo.

Con su blazer azul y su jersey de cuello alto, fue sinónimo de éxito empresarial.

Hasta el final exigió títulos y dejó ir al popular mánager Joe Torre en el 2008 tras una derrota en la primera ronda de los playoffs.

El equipo respondió el año pasado ganando el campeonato.

Su deceso se produjo dos días después del de otra figura legendaria de los Yankees: El domingo murió Bob Sheppard, locutor de los Yankees desde 1951 hasta el 2007. Tenía 99 años.

Cuando Steinbrenner encabezó un grupo empresarial que adquirió el equipo en enero de 1973, prometió que los nuevos propietarios no se involucrarían demasiado en el manejo del equipo. Pero no fue así.

Durante más de 30 años Steinbrenner hizo honor a su apodo de "El Jefe", dirigiendo el club con mano de hierro.

Tuvo peleas constantes con Berra por más de una década y pagó para que le encontrasen trapitos sucios a Dave Winfield, a quien denostó públicamente, diciendo que se achicaba en los momentos decisivos.

Si bien la gustaba transmitir una imagen de firmeza, tenía su lado humorístico. Condujo una vez el programa cómico "Saturday Night Live", payaseó con Martin en una publicidad y se doblaba de la risa al ver la imitación que hacían de él en la comedia "Seinfeld".

Donó millones de dólares a obras de caridad, a menudo a condición de que no se diese a conocer su aporte.

Bajo su conducción, el valor de los Yankees se multiplicó 100 veces en relación con los 8,7 millones de dólares que su grupo pagó en 1973. Gastó dinero con libertad, invirtiendo fortunas en figuras como Derek Jeter, Reggie Jackson, Alex Rodríguez, Torre y otros, en la esperanza de sumar otro título.

"Ganar es lo más importante en mi vida, después de respirar", le gustaba decir. "Primero respirar, luego ganar".

Hijo de un magnate de la industria naviera, Steinbrenner estuvo interesado en otros deportes también. Fue asistente del técnico en fútbol estadounidense con las universidades de Northwestern y de Purdue en la década de 1950 e integró un grupo que compró a los Cleveland Pipers de la Liga Americana de Béisbol en los años 60.

Fue vicepresidente del Comité Olímpico Estadounidense entre 1989-96 e inscribió seis caballos en el Derby de Kentucky Derby, sin ganarlo nunca.

Su nombre, no obstante, estará asociado para siempre con los Yankees.

La afición aplaudió su estilo y su empeño en ganar a cualquier costo. Sus detractores le echan en cara que desató una escalada de salarios y acabó con el equilibrio competitivo en el béisbol.

Nunca dirigió un partido, como hizo una vez Ted Turner cuando era propietario de los Bravos de Atlante. Pero controló todo lo demás. Una vez le pareció que había demasiados autos en la playa de estacionamiento del estadio y fue con un empleado y controló personalmente las credenciales de cada conductor, para asegurarse de que tenía el permiso correspondiente.

Jamás se disculpó por su estilo avasallador, que le costó varios sinsabores.

Fue suspendido dos veces por períodos prolongados. En una ocasión lo inhabilitaron por dos años y medio por pagarle a un individuo para que le buscase trapitos sucios a Winfield. En otra, lo suspendieron 15 meses tras declararse culpable de haber hecho contribuciones ilegales a políticos durante la era de Watergate.

"No siempre hice las cosas bien y no siempre tuve éxito, pero lo intenté", declaró Steinbrenner en el 2005.

"Fue el propietario de una institución deportiva más influyente e innovador", sostuvo el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani.

"La muerte de George Steinbrenner marca el fin de una era en la historia del béisbol de Nueva York", expresaron los dueños de los Mets Fred y Jeff Wilpon y Saul Katz.

"Pocas personas tuvieron un impacto más grande en Nueva York en las últimas cuatro décadas que George Steinbrenner", manifestó el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg. "George sentía un gran cariño por Nueva York y su determinación de acero combinada con su gran respeto por el talento y el esfuerzo hicieron de él un neoyorquino por excelencia".

Steinbrenner negoció un acuerdo sin precedentes por 12 años y 486 millones de dólares con la cadena televisiva de cable Madison Square Garden Network en 1988 y en el 2002 lanzó la cadena YES, de los Yankees.

Los Yankees fueron el primer equipo con una nómina de más de 200 millones de dólares, que provocó la envidia y el malestar de los otros propietarios de equipos.

Cambió de mánager 21 veces y se deshizo de más de una docena de gerentes generales.

Luego de que despidió a Berra como mánager tras apenas 16 juegos en la temporada de 1985, Berra juró que no volvería a pisar el Yankee Stadium si Steinbrenner no se disculpaba.

Pero conseguía resultados.

Cuando Steinbrenner compró la novena, llevaban ocho años sin terminar primeros.

"George fue alguien polémico, pero hizo lo que se propuso: revivir a los Yankees", comentó Selig.

Steinbrenner fue un amigo fiel, que ayudó a sus ex compañeros de su época en el fútbol estadounidense, a quienes les daba trabajo. También le dio una segunda oportunidad a gente que había echado, como Darryl Strawberry y Dwight Gooden.

Además de sus hijos, le sobreviven su esposa Joan, sus hijas Jennifer y Jessica, y 13 nietos.