Una vez en el programa de televisión "Kids on Deck" de la cadena YES, a Mariano Rivera se le pidió que les describiera a los niños cómo se ganaba la vida.

"Recibo la bola", respondió el panameño, "la tiro y luego me doy una ducha."


Claro, podrías decir que Rivera habló en términos muy sencillos para los muchachos. Pero desde hace 15 años, ha hecho lucir así de simple lo que hace para los Yankees en el noveno inning.

Rivera descubrió la versión de su recta que conocemos en 1997 y con ella ha seguido un camino que lo llevó a cuatro (de sus cinco) anillos de Serie Mundial, un pase directo al Salón de la Fama y, ahora, su lugar merecido como dueño de la marca de todos los tiempos en juegos salvados.

La carrera de Rivera hubiera sido digna de celebración sin importar si el istmeño hubiese llegado al número 602. Pero eso mismo hizo el lunes contra los Mellizos en el Yankee Stadium. El récord es un logro apropiado para el hombre que ha llegado a definir el beneficio estratégico y tangible de un cerrador consistente y responsable.

Con todo el respeto que merece el anterior dueño del récord, Trevor Hoffman, quien es una figura de mucha clase, nadie ha dominado la novena entrada como Rivera.

"Juego acabado", dijo el ex compañero de equipo del panameño, Johnny Damon, al describir lo que se respira cuando entra Rivera al partido. "No importa quién viene al bate. Es así de bueno. Definitivamente es el mejor de todos los tiempos."

Ayuda a establecer su legado el hecho de haber lanzado en más de mil partidos con un solo equipo. Los números que ha puesto en dichas presentaciones representan la mística del derecho. El total de juegos salvados es lo suficientemente impresionante, pero su efectividad de por vida de 2.22 y WHIP (bases por bolas más hits por innings lanzados) de 0.999-números que los relevistas quisieran en una sola temporada--agregan muchísimo a su "glamour".

"Cuando eres así de dominante como cerrador", dijo el relevista Joe Nathan de los Mellizos, quien tiene 260 salvamentos, "puedes poner unos números bastante locos."

Dichos números locos se extienden a la postemporada, donde la mágica de Rivera ha sido aun más importante. Es el único lanzador de la historia en conseguir el último out de una Serie Mundial en cuatro ocasiones, y su récord de 42 salvamentos en postemporada (Brad Lidge está segundo...con 18) posiblemente nunca sea superado. El panameño ha compilado un promedio de carreras limpias de 0.71 en 139.2 innings en playoffs/Serie Mundial. Y es testamento de su talento el hecho de que los dos momentos en que ha fallado en postemporada-un jonrón del boricua Sandy Alomar Jr. para empatar el Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Americana de 1997 y cuando Luis González le dio sencillo de oro para ponerle fin a la Serie Mundial del 2001-han sido jugadas de leyenda en la historia de Grandes Ligas.

Rivera ha hecho todo esto básicamente con un solo pitcheo. Tenía apenas tres meses como taponero principal de la franquicia de mayor perfil cuando de repente descubrió que ya no podía controlar el movimiento de su recta de cuatro costuras.

Al principio, Rivera intentó corregir dicho lanzamiento. Pero se fue con la recta cortada que ha confundido y dominado a los bateadores desde entonces. Son tantos que dependen del engaño a la hora de pitchar. Rivera simple y llanamente confía en ese pitcheo e invita a la oposición a darle.

"Uno sabe lo que viene", dijo una vez el toletero de los Reales, Mike Sweeney, "pero uno también sabe lo que viene en las películas de terror."

Para que Rivera llegue a los 602 salvamentos sería increíble en cualquier mercado. Pero para hacerlo en el Bronx, donde cualquier derrota representa la caída del cielo, hay que tener cierta personalidad. El istmeño siempre ha mantenido la calma y la compostura, dentro y fuera del montículo.

"Es él a quien he tratado de emular", dijo Nathan. "Creo que es alguien a quien todos debemos admirar y tratar de imitar. Respeta el juego y no hace pasar vergüenza. No es alguien que llame mucha la atención con cosas fuera de su trabajo. Simplemente se porta como que ha estado ahí antes, y es así. No hay nadie mejor para imitar."

¿Puede alguien algún día hacer lo que ha hecho Rivera? Lo dudo. Hoffman rompió la marca de Lee Smith de 478 juegos salvados en el 2006, pero siempre estuvo claro que Rivera le pisaba los talones.

En contraste, no se puede contar con ningún cerrador activo para que se acerque al récord de 602 salvamentos de Rivera. Ese papel acaba con los nervios con el tiempo, y el avance en los reportes acerca de los lanzadores hace más difícil todavía que un pitcher sea tan dominante durante tantos años.

"Una cosa es estar en salud y hacer todas esas presentaciones", dijo el cerrador de los Indios, Chris Pérez. "Pero es otra tener el mismo material y nunca pasar realmente por una mala racha y que nunca te pidan salir del rol de taponero. Es un número increíble si lo piensas. Si consigues 50 rescates durante 10 años, son sólo 500, y eso es bastante bueno ahí. Y 602 ni siquiera toma en cuenta lo que ha hecho en postemporada. Es increíble."

Increíble, sí. Seiscientos dos juegos salvados. Es mucho éxito. Y muchas duchas.