NUEVA YORK - Sin importar el nivel, los bateadores no asustan al cubano José Fernández. De hecho, son pocas las cosas que lo ponen nervioso.

"Lo único que me dan miedo con las montañas rusas y las culebras", dijo el derecho de los Marlins. "Estoy bien con todo lo demás. Pero no me gustan esas dos cosas."

Para Fernández, enfrentarse a bateadores de Grandes Ligas es un sueño hecho realidad. El lanzador de 20 años arriesgó todo al desertar de Cuba hace cinco años.

Si su apertura del domingo es un ejemplo de lo que viene, Fernández tiene con qué convertirse en una estrella del mejor béisbol. Su debut en Grandes Ligas contra los Mets en el Citi Fieldfue inspirador, aunque terminó siendo una decepción para los Marlins, que perdieron 4-3 al Steve Cishek permitir dos carreras en el noveno inning.

"Lo hizo muy bien. Merecía ganar ese juego", dijo el manager de Miami, Mike Redmond, acerca de Fernández. "Dolió ese. Hablamos de lo que es capaz. Lo demostró. Tiene una excelente recta. Para un muchacho de 20 años, tiene muy buenos pitcheos secundarios."

Fernández, el lanzador más joven en la historia de los Marlins en hacer su debut de Grandes Ligas, ponchó a ocho bateadores al permitir una sola carrera y tres hits en 5.0 entradas.

Los ocho ponches, incluyendo "congelar" a David Wright con tres pitcheos en el cuarto inning, son la mayor cantidad en la historia de la franquicia de Miami para un debut en la Gran Carpa.

El sábado, Fernández habló de su salida pendiente ante Nueva York:

"El béisbol es importante. Es una de las cosas más importantes. Pero no tengo miedo de enfrentarme a David Wright."

Después del partido del domingo, Fernández afirmó que no tuvo nervios en el montículo.

"No estuve nervioso para nada", dijo. "De hecho, estuve más nervioso cuando calentaba en el bullpen. Fue divertido."

La presión es algo diferente para Fernández, ya que su camino hacia las Grandes Ligas no fue nada tradicional.

Como jugador, ha hecho el salto a la Gran Carpa sin haber lanzado por encima de Clase-A. Pero es su odisea personal que es tan increíble.

El 20 de marzo del 2008, Fernández formó parte de un pequeño grupo de personas que desertó de Cuba.

Mientras su bote se alejaba de la isla, tuvo que agacharse para evitar las balas de las autoridades cubanas que le tiraban a la pequeña nave. Al final su grupo salió ileso y pisó territorio estadounidense el 5 de abril del 2008.

Cinco años y dos días después de eso, Fernández hizo su debut en Grandes Ligas. Está haciendo el ajuste de Clase-A al equipo grande como quinto abridor de los Marlins.

El primer lanzamiento de Fernández fue una recta de 93 millas por hora a Collin Cowgill que fue cantada de strike.

"Después de ese primer pitcheo, me dije 'OK'", relató el diestro. "Trataba de pensar que no era algo tan grande. Traté de hacer lo mejor posible."

Tomando en cuenta todo lo que ha pasado Fernández, jugar béisbol es la parte fácil-con todo y que sea al nivel más alto y bajo las luces de la gran urbe de Nueva York.

El miedo es algo que ha aprendido a superar.

"Lo único que me dio miedo era subirme a ese bote y cuando nos tiraban", dijo Fernández. "A veces meterme al agua también. Después de eso, no le temo a nada. He estado preso. Me han tirado. He estado en el mar. ¿Qué voy a hacer?

"Por eso es que cuando la gente me dice, '¿Estás nervioso, tienes miedo?' No tengo miedo de hacer nada."

Desde su primer pitcheo, Fernández se vio con mucho aplomo en el montículo el domingo. Salió del primer episodio con ocho pitcheos, siete de los cuales fueron strikes. En su segundo inning, ponchó a cada uno de los tres bateadores que enfrentó.

"No me sorprendí con eso", dijo Redmond. "Lo vi en los entrenamientos. Es lo que todo el mundo habló. La diferencia entre él y algunos de los otros lanzadores era su forma de manejarse y de trabajar en el montículo, además de su confianza. Creo que vimos todo eso (el domingo)."

Desde 1916, Fernández es apenas el séptimo abridor con menos de 21 años que poncha a ocho bateadores o más en su debut de Grandes Ligas. El último en hacerlo antes de Fernández fue David Clyde, quien abanicó a ocho por los Rangers en 1973.

Fernández es un pitcher de poder que llegó a las 97 millas por hora en su recta el domingo, pero su primer ponche fue propinado a Ike Davis con un lanzamiento rompiente de 80 millas por hora.

El derecho retiró a los primeros 10 bateadores que enfrentó. El primer hit que permitió fue de David Murphy, quien dio sencillo al jardín central ante el pitcheo número 40 del novato.

La única anotación que concedió Fernández fue con un doble de Anthony Recker en el quinto inning.

Con sólo 138.1 entradas en su haber a nivel de liga menor, Fernández se verá limitado a 150-170 innings este año. Entonces, fue sacado del partido del domingo luego de 80 lanzamientos.

"Obviamente, con Fernández su camino ha sido diferente", dijo Redmond. "Todo el mundo tiene una perspectiva diferente cuando salen al terreno. Sé lo especial que es para él pisar ese terreno. Ni puedo imaginarme las emociones. A nosotros nos toca poner todo en su perspectiva correcta y que él sólo se enfoque en el béisbol."