Xander Bogaerts.

BOSTON - Se dice que en el béisbol no hay nada escrito y que la pelota es redonda y viene en caja cuadrada. También se habla de una "caja de sorpresas" a la hora de describir lo inesperado en nuestro deporte.

En el caso de los Medias Rojas, el salto del sótano a la Serie Mundial en cuestión de un año es un suceso que poca gente veía venir. Y cuando se menciona a Xander Bogaerts y su impacto en los éxitos de Boston en esta postemporada, es más difícil de creer todavía. Pero es la dulce realidad para los Patirrojos en estos momentos.

El arubeño de tan sólo 21 años empezó el 2013 en Doble-A Portland, d el sistema de Boston. Y hasta el jueves pasado, no era titular de la tropa de John Farrell. Pero lo que ha hecho en esta postemporada-y sobre todo los últimos dos partidos de los Medias Rojas en su victoria sobre los Tigres en la Serie de Campeonato de la Liga Americana-y simple y llanamente increíble.

"Ha sido muy divertido de ver", dijo Farrell sobre Bogaerts. "Nunca se le quita la sonrisa. Nunca se le ve con esa mirada de miedo. Es un hombre joven, pero a la vez muy maduro y de mucho aplomo".

Con su gran paciencia en el plato y su habilidad de embasarse en situaciones de presión, Bogaerts parece haberse adueñado de la titularidad en la antesala para la Serie Mundial que disputará Boston con los Cardenales de San Luis desde el miércoles. Con un Wil Middlebrooks muy por debajo con el madero, Farrell por fin le dio la oportunidad a Bogaerts, quien no ha decepcionado.

En nueve presentaciones en el plato y seis turnos oficiales contra Detroit, el infielder se embasó seis veces con tres dobles y tres bases por bolas, además de anotar cuatro carreras. Para los que llevan anotaciones, eso es porcentaje de embasarse de .667. Y en esta postemporada, incluyendo la serie de Boston vs. Tampa Bay, el arubeño tiene porcentaje de embasarse de .727 en 11 veces al plato, con promedio de .500 al batear de 6-3.

"No se puede predecir esto de un muchacho de 21 años, que tenga esa clase de aplomo en esas situaciones y los turnos que ha tenido", dijo el gerente general de los Medias Rojas, Ben Cherington.

Los números que ha producido Bogaerts serían bien impresionantes para cualquier pelotero, y sobre todo para un novato. Pero estamos hablando de los momentos más importantes de una temporada de Grandes Ligas, cuando todo está en juego. Bogaerts ha estado a la altura del reto.

Por ejemplo, en el crucial séptimo inning del decisivo Juego 6 vs. Detroit, Bogaerts fue quien finalmente sacó del partido al derecho Max Scherzer. La base por bolas que consiguió frente al seguro Cy Young de la Americana fue fruto de tres pitcheos cerca de la zona que dejó pasar de bola mala el joven, quien ya tenía dos strikes en su cuenta. Con 110 pitcheos en su registro, Scherzer fue retirado del juego por el manager Jim Leyland, lo cual preparó el escenario para el jonrón con bases llenas de Shane Victorino que al final definió el encuentro y el pase a la Serie Mundial de los Patirrojos.

"Llegué y quería ser agresivo frente a Scherzer", contó Bogaerts. "Y luego dije, '¿Sabes qué? Déjame ser paciente porque nunca lo he visto y tiene un estilo medio raro".

En sus turnos frente a Scherzer se portó como todo un veterano, sin miedo escénico y sin la desesperación que es común entre los novatos.

"Estaba viendo bien la bola", dijo el coach de bateo de los Medias Rojas, Greg Colbrunn. "Su habilidad de desacelerar el juego es divertida de ver. O sea, va (al plato) sin pánico".

Al iniciar el Juego 5 de la serie en Detroit el jueves, Bogaerts se convirtió en el jugador más joven en ser titular en un partido de postemporada de Boston, rompiendo una marca que estaba en manos de nada más y nada menos que Babe Ruth. Definitivamente, Bogaerts le ha premiado la confianza a Farrell y a la gerencia de los Medias Rojas.

"Para ponerme en una situación así, para ponerme a jugar en una serie importante con estos juegos importantes, fue una confianza increíble", dijo Bogaerts, quien puede jugar tanto en el campo corto como la tercera base. "Uno trabaja para eso".

Bogaerts sí ha trabajado. Con el reto de mejorar su disciplina en el plato este año, el oriundo de la ciudad de San Nicolaas aumentó su proporción de bases por bolas y porcentaje de embasarse, tanto a nivel de Doble-A como en Triple-A Pawtucket, equipo al que fue ascendido antes de finalmente hacer su debut en Grandes Ligas el 20 de agosto.

En la recta final de la temporada regular, Bogaerts bateó .250 en 18 juegos y 44 turnos oficiales con Boston. En los Medias Rojas se sabía que el joven era un prospecto de primera categoría, pero pocos hubieran pronosticado lo que ha hecho en estos playoffs.

"Ese aplomo…parece que es agua helada que corre por sus venas", dijo el presidente del equipo, Larry Lucchino. "Tiene 21 años pero vaya, juega como un veterano".

Agregó Cherington: "Una cosa es llegar (a este nivel) y darle duro a la bola ante un error del pitcher contrario. Pero él ha brindado turnos de calidad. Está viendo pitcheos, dejando pasar lanzamientos difíciles-es bastante notable lo que está haciendo".

Ahora queda la tarea pendiente de la Serie Mundial vs. San Luis.

"Wow, ha sido un año de locuras", dijo Bogaerts. "A veces no puedo creer que estoy aquí-con 21 años, empezando en Doble-A y ahora aquí. A veces es difícil de creer. Pero todo bien hasta ahora".