Terry Collins. (Jeff Roberson/AP)

Mientras esperan por la recuperación del codo derecho de Matt Harvey, los Mets parecen tener una cantera repleta de pitchers que prometen.

Con Harvey, cuya sensacional irrupción el año pasado lo catapultó a una apertura en el Juego de Estrellas, Nueva York tal vez arrancaría esta nueva campaña con ambiciones más elevadas que tratar de poner fin a una racha de cinco temporadas consecutivas con más derrotas que victorias.

De cierta manera, este 2014 es visto como un año de transición, no necesariamente de tirar la toalla, y esperar por 2015 para darle pelea en serio a los favoritos Nacionales de Washington y Bravos de Atlanta en el Este de la Liga Nacional.

Para entonces, Harvey debe estar de vuelta para liderar una rotación en la que también estarían los jóvenes brazos de Zack Wheeler y Noah Syndergaard.

El deseo de los Mets es repetir en Flushing la fórmula que le rindió dividendos a los Gigantes (Tim Lincecum, Matt Cain y Madison Bumgarner) y los Nacionales de Washington (Stephen Strasburg y Jordan Zimmermann).

La nómina del equipo ha sido reducida drásticamente, de los 142 millones de dólares que les ubicaban en el segundo lugar de salarios de jugadores en 2009 al estimado de 82 millones de esta campaña que los pondría entre los 10 últimos.

El plan maestro del gerente Sandy Alderson ha sido recalibrar la política de fichajes, descartando contratos que hacían devengar hasta 25 millones a un lanzador como Johan Santana sin conseguir réditos en cuanto a resultados. El énfasis se ha concentrado en el draft y en captar prospectos por medio de canjes.

Pero acumular derrotas no ha sido del agrado de la afición, que reclama que un equipo en una ciudad como Nueva York --uno de los mercados más importantes del béisbol-- no debe ser tacaño y que gaste al mismo nivel que sus vecinos Yanquis. Por eso, las cifras de concurrencia en el Citi Field han retrocedido cada uno de los últimos cinco años.

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LUZ AL FINAL DEL TÚNEL:

Lo que buscan los Mets es ir moldeando su equipo con una mezcla ideal de peloteros consolidados como el capitán David Wright, el jardinero Curtis Granderson y el lanzador Bartolo Colón con la nueva generación que se encarna en Harvey, el receptor Travis d'Arnaud y el guardabosques Juan Lagares, entre otros.

Durante los entrenamientos de pretemporada, los scouts no se han cansado de elogiar la mina de prospectos de pitcheo que disponen. Aparte del trío Harvey-Wheeler-Syndergaard, también cuentan con los dominicanos Rafael Montero y Jenrry Mejía, así como Jacob deGrom.

"Uno se entusiasma al ver esa clase de talento. Uno se anima a decir --y quiero subrayar que estoy pidiendo paciencia-- que de veras se puede ver la luz al fin del túnel", comentó el mánager Terry Collins. "Tenemos a varios que se perfilan para tener un futuro largo y brillante en las mayores".

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LO QUE DEBE SALIR BIEN:

Por dos temporadas y 20 millones, los Mets esperan que el dominicano Colón, quien en mayo cumplirá 41 años, sirva para dos propósitos: cubrir la baja de Harvey y convertirse en mentor para los pitchers veinteañeros.

Colón viene de una campaña en la que fue seleccionado al Juego de Estrellas, al acumular marca de 18-6 y 2.65 de efectividad con los Atléticos. El hombre no se lesiona, es una máquina de tirar strikes con su recta y se las arreglas para cerrar con 200 innings cada temporada. Y también será entretenido verlo batear en la Liga Nacional con su físico de 265 libras (120 kilos) en la Liga Nacional.

Los Mets se han aprendido de memoria un método para hacer debutar lanzadores con perfil de as. Los suben en julio y luego los insertan definitivamente en la rotación desde el vamos de la siguiente campaña. Así hicieron con Harvey, con mucho éxito. Es lo que esperan repetir con Wheeler, quien brilló en agosto pasado con una efectividad de 2.51 durante un lapso de cinco aperturas. Y así harán con Syndergaard, cuyo bautizo en las mayores se programa para después del Juego de Estrellas. Vale recalcar que también es algo que hacen para demorar un poco más la elegibilidad para declararse agentes libre.

Su arranque de 25-40 la pasada campaña se debió en gran medida a un deficiente bullpen. Con 22 salvados en 26 oportunidades, el cerrador Bobby Parnell. Pero no pudo lanzar después de fines de julio y finalmente debió someterse a una cirugía en el cuello. Precisan más garantías en el séptimo y octavo innings, confiando que el dominicano Jeurys Familia y Vic Black cumplan con el cometido. También añadieron al veterano cerrador dominicano José Valverde como póliza de seguro en caso que Parnell tenga secuelas de su lesión.

Hace un año, Alderson bromeaba porque no tenía jardineros. Ahora cuentan con Granderson, Chris Young, Eric Young Jr. y el dominicano Lagares. Granderson va fijo en el derecho y Chris Young en el izquierdo. Pero el dueño del central no está claro. Lagares es una aspiradora de elevados, mientras que Eric Young fue el campeón de robos de la Liga Nacional con 46.

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EL PEOR ESCENARIO:

Tampoco tienen decidido quién será el primera base, con Ike Davis y Lucas Duda como opciones. Davis llegó a batear 32 jonrones en 2012, pero entre lesiones y un swing estropeado se fue a la deriva el año pasado. Se habla que uno de los dos bateadores zurdos será canjeado.

Se suponía que el panameño Rubén Tejada se iba a consolidar como el heredero de José Reyes en el campo corto tras batear para .289 en 2012. Todo le salió mal al año siguiente: criticado por no presentarse en buena forma física, su promedio se desinfló a .202 en 57 juegos, su defensa fue insegura, lo exiliaron a las menores y al regresar en septiembre se fracturó la pierna. Es dueño de la titularidad porque no tienen otro remedio, más que nada porque el equipo encontró muy caro pagar por los servicios de los agentes libres Stephen Drew y Jhonny Peralta.