Dióner Navarro y Sergio Santos. (STEVE NESIUS/AP)

TORONTO - La temporada del 2014 apenas comienza, pero ya le llueven los elogios al receptor de los Azulejos, Dióner Navarro.

El venezolano fue la única contratación de peso que hizo Toronto durante la temporada baja. El veterano firmó por dos años con los Azulejos, que decidieron no renovar con J.P. Arencibia, el cátcher titular del club en el 2013 y quien ahora se encuentra ahora en las filas de los Rangers.

Toronto esperaba hallar en Navarro una mejora del lado ofensivo, pero el club también ha notado una diferencia marcada en su manera de relacionarse con los pitchers. La comodidad entre el receptor y los lanzadores del equipo que surgió durante los entrenamientos se ha extendido a la temporada regular.

"Llegó a los entrenamientos con la idea de familiarizarse con los lanzadores lo más rápido posible y creo que eso está rindiendo dividendos ahora", dijo el coach de pitcheo de los Azulejos, Pete Walker, acerca de Navarro.

El miércoles, al zurdo Mark Buehrle le faltó apenas un out para lanzar la ruta contra los Rays en Tampa Bay.

"(Navarro) dedicó conocer a estos pitchers en los entrenamientos y creo que fue evidente anoche con Mark", dijo Walker al día siguiente. "Considero que trabajaron muy bien juntos. Mezcló los pitcheos (de Buehrle) de manera estupenda, tiene muy buen sentido detrás del plato a la hora de hacer ajustes de un bateador a otro, hasta de un pitcheo a otro, y creo que eso fue obvio anoche".

Al jardinero derecho José Bautista le preguntaron después del triunfo de Toronto el miércoles si consideraba que el club había comenzado este año con mejor nota tras un inicio de temporada decepcionante en el 2013. Aunque la pregunta no tenía nada que ver con la receptoría, el dominicano destacó el tema.

"Creo que es demasiado temprano, y la muestra muy pequeña, pero les diré que cualquiera se acostumbra a la química que veo entre nuestro cátcher y nuestros pitchers", dijo Bautista. "Si logran mantener las cosas así por largo rato, este año nos vamos a divertir mucho a la hora de jugar".

El hecho de que confien en Navarro no garantiza que los lanzadores de los Azulejos vayan a tener campañas exitosas este año, pero no les viene mal.

"A fin de cuentas, el lanzador tiene que hacer el pitcheo, pero si confía en lo que el cátcher está pidiendo, puede ser una de esas cositas que les dé más seguridad", dijo el capataz de Toronto, John Gibbons.

"Cuando los pitchers discuten con algunos receptores, suele deberse a alguna mala experiencia con alguien que se les ha quedado. Puede haber dos cátchers que hagan las cosas exactamente igual, pero por algún motivo, cuando los lanzadores tienen mejores resultados con uno de ellos, se les convierte en algo mental".