Si su desempeño en lo que va de abril es un indicio de lo que viene, Michael Pineda quizás resulte ser una de las mejores historias de la temporada 2014.

Con apenas tres aperturas, el dominicano ha hecho lucir intrascendentes los dos años que se perdió tras ser operado del hombro de lanzar. Es cierto que ha disminuido en algo la velocidad que mostró en el 2011--su temporada de novato en la que fue seleccionado para el Juego de Estrellas--y siempre existe el temor de que vuelva a tener problemas con el hombro. Pero el slider de Pineda ha sido tan eficaz hasta ahora que lleva a pensar que el diestro podría llegar a encabezar la rotación de los Yankees.

Se trataría de un tremendo repunte.

Mientras CC Sabathia aprende a hacer más con menos, Masahiro Tanaka continúa su transición sin contratiempos al béisbol estadounidense y Hiroki Kuroda aporta consistencia en medio de la rotación, Pineda es el abridor de los Yankees que más potencial tiene. Se trata de una ventaja para un club que sólo se conforma con un título de Serie Mundial.

El miércoles, en el segundo juego de una doble jornada ante los Cachorros en el Bronx, Pineda lanzó seis innings en blanco. Su primera victoria de la temporada, la cual consiguió al limitar a los Medias Rojas a una carrera en seis innings en su apertura anterior, generó controversia, ya que las cámaras mostraron una sustancia brillosa en la mano derecha del serpentinero. Pero el dominicano no fue sancionado.

Pineda representaba la mayor interrogante en la rotación neoyorquina, ya que era difícil pronosticar cómo sus problemas de salud iban a impactar su velocidad y su comando en momentos apremiantes. Pero con su slider conservado a pesar del tiempo que perdió, no es descabellado pensar que lo que hemos visto en tres aperturas (dos carreras limpias y 15 ponches en 18 innings de labor) es señal de lo que viene.

El slider de Pineda ha hecho menos problemáticas las dos millas por hora (de 94 a 92) que ha perdido en su recta y también se combina bien con un lanzamiento en cambio que ha ido mejorando. Tratándose de un lanzador de elevados que depende de los ponches y de una localización precisa, Pineda tendrá que mantener afinado el slider y aprender a confiar en el cambio, especialmente ahora que tira la recta con menos velocidad.

Lo que hemos visto hasta ahora son señales de que Pineda es prácticamente el mismo pitcher que vimos en la primera mitad del 2011.

Recordarán que en aquella temporada, Pineda dio un giro desfavorable después del Juego de Estrellas. Le cayeron a palos en sus primeras dos aperturas después del receso y en ningún momento de esa campaña volvió a lanzar con descanso regular. Su velocidad disminuyó y se rumoraba que algo andaba mal físicamente con el naciente as. Dichas sospechas fueron confirmadas la siguiente primavera, cuando Pineda se quejó de debilidad en el hombro y al final tuvo que ser operado para repararle un desgarre.

Antes de todo eso, Pineda había registrado efectividad de 2.58 y habíalimitado a los bateadores contrarios a un OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .564 en sus primeras 17 aperturas de Grandes Ligas. Debido a su buen comando, conseguía ponches y elevados flojos y limitaba los boletos usando apenas dos lanzamientos.

Es cierto que Pineda necesita continuar desarrollando un tercer pitcheo, el lanzamiento en cambio, especialmente si quiere evitar verse en apuros contra bateadores zurdos. Pero lo alentador para los Yankees es lo bien que el derecho ha mantenido el slider. Es posible que también recupere un poco de velocidad a medida que se vaya estableciendo.

Es demasiado temprano en la temporada para determinar si Pineda será capaz de mantener el nivel que ha demostrado en sus primeras tres aperturas. Y quizás sea muy pronto para evaluar el canje en que el quisqueyano pasó de los Marineros a los Yankees a cambio del venezolano Jesús Montero. Cuando Pineda se tuvo que operar, Seattle parecía haber salido ganando. Pero Montero ha perdido su puesto en el roster de los Marineros en parte debido a su sobrepeso, mientras que Pineda está brillando ahora mismo.

Al final, lo que les importa a los Yankees no es haberse llevado la mejor parte de esa transacción, sino ganar partidos. En ese sentido, Pineda ha pasado de ser un olvidado a tener un impacto inmediato en el 2014.