Edinson Vólquez (Getty)

PITTSBURGH -- Si los Padres de Bud Black y todo lo positivo de jugar en el PETCO Park no pudieron resucitar la alguna vez prometedora carrera del derecho Edinson Vólquez, entonces usted tuvo razón al pensar que los $5 millones que los Piratas invirtieron en el dominicano - una cifra relativamente mísera de lo que pudo haber sido- fue un mal negocio.

Pero después de cuatro aperturas en el 2014, Vólquez (1-1, 1.93 EFE) ha superado las expectativas hasta el punto de convertirse en una grata sorpresa. Desde cualquier perspectiva, el quisqueyano ha sido el mejor pitcher de los Bucaneros. Su desempeño en abril podría ser un indicio de que el coach de pitcheo Ray Searage y el asistente especial del gerente general, Jim Benedict, han vuelto a dar en el blanco con esta contratación, tal como sucedió con el dominicano Francisco Liriano y A.J. Burnett, entre otros.

Si esto sigue así, Vólquez podría, de hecho, ser la mejor contratación que este par ha hecho hasta la fecha.

"Sólo hacemos nuestra tarea, eso es todo", expresó Searage. "Le dedicas tiempo y le demuestras al muchacho que nos interesa, y que puedes ayudarlo en gran forma".

Entre esa ayuda y el consciente enfoque de Vólquez, hemos visto el renacimiento de un lanzador que no ha registrado una efectividad ajustada mejor a la del promedio de la liga desde el 2008, temporada en la que fue convocado al Juego de Estrellas lanzando con Cincinnati. Entre los lanzadores que califican del 2009 al 2013, Vólquez tenía el tercer índice más alto de bases por bolas por cada nueve entradas en las Mayores. Pero con los Piratas, el diestro se ha convertido en una máquina de tirar strikes, otorgando apenas cinco pasaportes en sus primeros 28 innings con 16 ponches.

"Estoy siendo bien agresivo ahora mismo en la zona de strike", declaró Vólquez. "El comando de mi recta es mucho mejor al que he tenido en los últimos dos años. Ahora mismo todo es directo al blanco. Antes, todo se me abría hacia el lado de la primera base. Ahora es más compacto hacia el plato".

Esa fue la falla en la mecánica de lanzar del derecho que los gurús del pitcheo, Searage y Benedict, descubrieron cuando analizaron videos de Vólquez antes de firmarlo en el receso de temporada. Cuando Vólquez llegó para tomar parte en el minicampamento del club en Bradenton, Florida en enero, Searage le explicó algunos cambios que quería que hiciera durante su proceso de tiros largos (Vólquez había estado tratando, según palabras de Searage, de "rasguñar el cielo" con sus tiros, antes de que el instructor hiciera que sus tiros fueran más de línea). Y ya en los entrenamientos primaverales, los Piratas asumieron el proceso de mejorar el trabajo de Vólquez en el bullpen.

Si usted llega temprano al PNC Park antes de una salida del dominicano, podrá percatarse de su nueva rutina. En sus primeros tiros, Vólquez coloca a su receptor del bullpen en cuclillas frente al plato. Con esto se pretende mantener el control del movimiento del cuerpo de Vólquez mientras se apresura la acción de su brazo.

"Lo ayuda a mantener su ángulo", explicó Searage. "Entonces, cuando toma la bola de su guante, es capaz de sacarla y luego elevarla a su ángulo. Esto acelera el trabajo de su brazo".

Algo que usted también notaría si observa a Vólquez durante su calentamiento en el bullpen: Hace el mismo número de pitcheos de frente que de lado. Esto le permite a Vólquez prepararse mentalmente para repetir su entrega al plato aun cuando tiene corredores a bordo.

Las buenas noticias, por supuesto, es que ahora no se le están embasando tantos corredores como sucedió durante su período con los Padres.

"No tuvimos todas las respuestas desde el principio", admitió Searage. "Fue un proceso lento".

Basta decir que, cuando Vólquez registró una efectividad de 9.64 en la Liga de la Toronja, los fanáticos de los Bucaneros no estaban muy ilusionados con ir a la Tienda del Equipo para comprar su jersey.

Pero el timonel de Pittsburgh vio algo más allá de las estadísticas.

"Vivimos en una sociedad en la que la gente se basa sólo en los números", manifestó el manager Clint Hurdle. "La gente creativa ve más allá de los números. Nosotros nos mantenemos viendo más allá de las estadísticas. Hubo un progreso gradual cada vez que el muchacho tomaba la bola. Esa es la razón por la que nos sentimos bien, bien optimistas".

Liriano, nombrado el Regreso del Año en la Liga Nacional en el 2013, fue clave para que Vólquez decidiera integrarse a los Piratas. El zurdo le dijo a su compatriota que Pittsburgh sería un buen lugar para tratar de restablecer su valor, y Vólquez pronto descubrió que el enfoque poco ortodoxo hacia las sesiones de bullpen podía beneficiarle.

Vólquez también se percató del beneficio en el sistema de los Piratas en el que los abridores se observan unos a los otros durante las sesiones de bullpen. Fue a principios de abril, justo antes de su primera salida del año, cuando se dio cuenta de un ligero retraso que Charlie Morton, Gerrit Cole y el propio Liriano emplean a la hora de sacar la bola de su guante. Vólquez determinó que ése sería otro buen método para asegurarse de no quedar muy colgado a la hora de ir hacia el home.

"Ahora permites que tu lado frontal permanezca estable para así poder apoyarte en tu parte trasera", detalló Searage. "Él vio eso, y de repente..."

De repente, Vólquez lució como un hombre nuevo. O más claro, como el Edinson Vólquez de aquel 2008.

Apenas van cuatro aperturas, y Vólquez ya se ha beneficiado de los ajustes estratégicos de los Piratas y del abismo ofensivo que es abril en general. Pero tan sólo la cantidad de strikes que ha lanzado, en relación a su pasado reciente, es algo bien alentador. Vólquez promedia 3.4 pitcheos por cada turno al bate, la mejor marca de su carrera. Los ponches no están llegando en abundancia, pero está cediendo 0.95 bases por bolas más hits (WHIP) por cada entrada.

Para un club de los Piratas que ya se ha quedado un poco atrás en la lucha por la División Central de la Liga Nacional y cuya profundidad en el pitcheo sufrió un duro golpe con la pérdida del lanzador prospecto Jameson Taillon por una cirugía Tommy John, la continuación de esta tendencia tempranera es una necesidad más que un simple deseo.

"Simplemente tenemos que continuar haciéndolo durante toda la campaña", reconoció Vólquez. "Por el equipo y por mí mismo".