Stephen Drew. (AP)

CLEVELAND -- Aunque la racha de siete victorias consecutivas de los Medias Rojas fue frenada en Cleveland-una barrida a manos de los Indios justo con el regreso al equipo de Stephen Drew-- el piloto John Farrell calificó la llegada del infielder de la siguiente manera: "Hemos agregado a un jugador muy bueno que mejorará al equipo".

Y eso es lo único que importa en estos momentos, porque en una campaña de 162 juegos la profundidad siempre vale más que una pequeña muestra.

La falta de profundidad de los Patirrojos fue evidente el 21 de mayo, cuando Drew firmó un nuevo contrato por el resto de la temporada que puso fin al purgatorio de tener que esperar que un equipo estuviera dispuesto a dar una selección del draft por firmarlo. (El cubano Kendrys Morales tendrá que esperar hasta después del draft para que pueda ser tomado en cuenta por otros equipos.)

Pero entre el día de la contratación de Drew y el día en que fue activado, Xander Bogaerts hizo su mejor imitación de Nomar Garciaparra y el surgimiento de Brock Holt le recordó a muchos aficionados a Wade Boggs.

No fue coincidencia que los Medias Rojas comenzaron una seguidilla de victorias que no era posible cuando Will Middlebrooks defendía la antesala y bateaba .197.

Vale la pena señalar que muchos seguidores de los Medias Rojas estaban un poco enfadados con la llegada de Drew. Bogaerts tuvo que dar unos pasos a su derecha para regresar a una posición que jugó por última vez en la Serie Mundial, y Holt tuvo que ir de la esquina caliente a la inicial (donde reemplaza a Mike Napoli por el resto de la semana) antes de asumir el puesto de utility.

El momento de la firma de Drew pudo haber sido un poco extraño, pero el motivo es válido. Boston necesitaba mejorar la defensa en el lado izquierdo del cuadro, y se puede suponer que Holt, cuando su buen paso con el bate disminuya, ofrecerá disciplina en el plato y flexibilidad a la defensa.

Pero el beneficio no intencionado de la inversión de US$10 millones que Boston hizo con Drew es lo que ha hecho por Bogaerts.

Los que estuvieron decepcionados con el promedio de .269 antes de que surgieran los rumores de que Drew había firmado con el equipo no comprenden la clase de producción que se espera de un torpedero en estos momentos (el bateo promedio en las Grandes Ligas en dicha posición es de .252). Sin embargo, había motivos para sospechar que había más poder -- hacia todas las bandas -- en el bate de Bogaerts y que su defensa era más estable de lo que había demostrado.

Algunos directivos pensaron que la especulación con Drew, que circuló durante toda la temporada muerta, pretemporada y las primeras seis semanas de la campaña, estaba afectando a Bogaerts, quien se puso presión para justificar su puesto en la alineación titular.

Una vez se oficializó el regreso de Drew, Bogaerts -- aunque tenía razón de estar disgustado por perder su verdadera posición -- podía estar tranquilo, sabiendo que el panorama estaba despejado. El resultado fue un promedio bien por encima desde el 20 de mayo, incluyendo un alentador jonrón de dos carreras hacia la banda contraria el lunes en el primer encuentro de la serie de Boston ante Cleveland.

Bogaerts apenas está pasando por una incertidumbre de posición que varios -- incluyendo el mismo Drew -- han tenido en el pasado.

"Platicamos los dos solos", dijo Drew. "Pasé casi por lo mismo en Arizona, con Craig Counsell establecido y yo llegando al equipo grande. Espero que esto mejore al equipo. Desde el año pasado ha jugado bastante bien en la tercera base. No es que no pueda jugar en el campo corto. Solamente pienso que ahora tenemos un mejor club".

A largo plazo, el guante de Drew y la mejoría de Bogaerts en el plato son aspectos valiosos para un club que, pese a todas sus fallas y frustraciones en el arranque, todavía pretende dar la pelea en la División Este de la Liga Americana. Los Medias Rojas no son un equipo completo con simplemente la adición de Drew, pero han mejorado.