
07/24/12 3:11 PM ET
Nuevo ambiente, nueva energía
Ichiro ha llegado a la situación perfecta en Nueva York
Por Richard Justice / MLB.com
De hecho, a los Bombarderos no les hacía falta aquel Ichiro. Su ofensiva era bastante robusta antes de la llegada del japonés: cuarta en la Americana en carreras anotadas, primera en jonrones y primera en OPS (porcentaje de embasarse más slugging).
Sus jardineros derecho/izquierdo tenían 31 cuadrangulares y 99 empujadas. Bateaban sólo .237, pero estos Yankees se definen por el batazo largo y la producción de carreras.
Además, Nueva York tenía el mejor récord de Grandes Ligas y la mayor ventaja entre los punteros de sus respectivas divisiones.
Los Yankees tampoco buscan de Ichiro Suzuki liderazgo, ni ejemplo de profesionalismo y calma bajo presión. Con Derek Jeter, Curtis Granderson, Mark Teixeira, etc., el equipo del Bronx pone el estándar en cuanto a esas cualidades se refieren.
Este cambio es notable por lo que una vez fue Ichiro. En sus primeras 11 temporadas de Grandes Ligas, tuvo 2,533 hits, ganó 10 Guantes de Oro y fue a 10 Juegos de Estrellas. Fue el Novato del Año y Jugador Más Valioso en el 2001. Ha ganado dos títulos de bateo.
El Ichiro Suzuki de ahora tiene 38 años de edad y bateaba .261-62 puntos por debajo de su promedio de por vida-al momento de ser canjeado a Nueva York. Además, llevaba promedio de apenas .236 ante los zurdos.
Es un error comparar aquel Ichiro, el de antes, con el de ahora. La verdad es que los Yankees realmente no saben qué tipo de producción verán del Ichiro de ahora.
La gerencia del equipo del Bronx cree que ponerlo en un ambiente ganador, en un estadio a toda capacidad, revivirá su carrera. El japonés probablemente no sea físicamente capaz de hacer lo que hacía antes, pero ahora está en una situación ideal para triunfar.
Si éste es el final del camino para Ichiro, ha sido una trayectoria increíble. El jardinero llegó a los Estados Unidos con el peso de unas grandes expectativas como el primer jugador de posición japonés en Grandes Ligas. Se le dio una publicidad masiva.
Fueron tantas las cosas que escuchamos sobre su ojo preciso, sus métodos de entrenamiento, esto, aquello. Y claro, escuchábamos que iba a ser difícil para Ichiro cumplir con las expectativas. No se le vio muy dominante durante los entrenamientos de aquel 2001. Debido a su estatura de apenas cinco pies y 11 pulgadas, más la percepción de que no podía manejar una recta de Grandes Ligas, fue descartado por algunos observadores.
Sin embargo, cuando empezó la temporada regular el japonés empezó a repartir los hits por todo el terreno. Hizo disparos desde los jardines que recordaban al inmortal puertorriqueño Roberto Clemente por su potencia y su precisión. Los Marineros ganaron 116 juegos, cantidad récord, en aquella primera campaña de Ichiro, quien bateó .350 e hizo lucir bien fácil triunfar en la Gran Carpa.
Seattle no vuelve a los playoffs desde entonces. Y con una tercera temporada consecutiva en el sótano del Oeste de la Liga Americana, Ichiro-quien no está firmado para la próxima temporada-pidió ser cambiado.
El gerente general de los Marineros, Jack Zduriencik, complació en grande al veterano, enviándolo a un equipo que parece estar destinado a volver a jugar en octubre.
Con Brett Gardner fuera durante el resto del año, habrá tiempo de juego para Ichiro en los jardines de los Yankees. Y luego de varios años de derrotas y públicos discretos en el Safeco Field, el cambio de ambiente podría brindarle una nueva energía.
Hasta hace poco tiempo, el gerente general de los Yankees, Brian Cashman, parecía estar conforme con el roster que ha mantenido en el primer lugar al equipo durante 42 días consecutivos y con un firme control del Este de la Liga Americana.
Pero ahora el ejecutivo ha agregado a un muy buen jardinero defensivo, un corredor de bases por encima del promedio y alguien que sigue siendo un out difícil para los lanzadores derechos. Ichiro también posee todavía una gran ética de trabajo que es desde hace mucho tiempo parte de la cultura de los Yankees.
Ichiro reconoció que se puso triste al dejar al equipo en el que se había pasado las primeras 11 temporadas y media de su carrera en Grandes Ligas. Pero también dijo que entendía que los Marineros estaban en reconstrucción y que era hora de que los peloteros jóvenes recibieran la oportunidad de jugar más.
El japonés también comprende la historia del béisbol. Sabe por qué son especiales los Yankees y por qué jugar con ellos es diferente a cualquier otra experiencia en el juego. Si éste es el final del camino, es la forma perfecta de despedirse.
Este artículo no estuvo sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.